viernes, 10 de septiembre de 2010
jueves, 15 de julio de 2010
Manual de traducción de términos religiosos
“Es católico” quiere decir “fue bautizado cuando no tenía la mínima capacidad de decisión, y luego lo obligaron a hacer catecismos y confirmaciones, pero jamás siguió practicando los rituales del catolicismo. Eso sí, en Pascuas no come carne”
“Es religioso” quiere decir “cumple moderadamente con algunos rituales de una religión o de varias, aunque no necesariamente con sus preceptos de vida”
“Es muy religioso” quiere decir “es fundamentalista”
“Es un evangelizador” quiere decir “es un fundamentalista peligroso que no tiene reparos en meterse en tu casa a los gritos, con la biblia en alto y, de ser necesario, la escopeta en mano.”
“Lo dice la Biblia” quiere decir “Es una interpretación que hice de lo que me dijeron en Catecismo de un pasaje de La Biblia del que muy bien no recuerdo”
“Lo dice la Biblia” quiere decir, también “Lo estoy inventando en este preciso momento, pero suena admonitorio y muy convincente”
“Lo que dice la Biblia es metafórico” quiere decir “Las partes de la Biblia en las que la interpretación literal es totalmente falsa, inmoral o desconcertante, las vamos a interpretar como metafóricas”
“Lo que dice la Biblia es literal” quiere decir “Las partes de la Biblia en las que vagamente se puede interpretar que se dice algo bueno y constructivo para mi discurso, las vamos a interpretar literalmente”
“Lo que está escrito en la Biblia se está cumpliendo” quiere decir “Las convenientes interpretaciones metafóricas y literales de la Biblia, suficientemente acomodadas, sirven como profecías que nos hablan de cualquier cosa que se nos ocurra para atemorizar a la gente estúpida”
“Es malo” significa “Lo deseo con toda el alma, pero no debería”
“Es antinatural” significa “me repugna”
"Si rezás, se cumple" significa "ni usted ni yo sabemos cómo resolver este problema, pero en lugar de pensar en ello y trabajar para que se cumpla, invirtamos parte de nuestro tiempo en juntar las dos manos y hablarles (fingiendo con convicción que se está hablando con una entidad superior) para que las cosas se resuelvan solas de algún modo"
“San Cayetano me dará trabajo” quiere decir “Soy consciente de que el trabajo depende de factores puramente sociopolíticos. Sin embargo, olvidémonos de todo eso, adoptemos resignación y pidámosle a la estatua de una persona que se murió hace siglos que nos ayude de alguna manera mágica, porque nuestra capacidad de acción política es nula y somos impotentes y timoratos”
“La Biblia es la palabra de Dios” quiere decir “lo que varias extensas tradiciones de escribas y estudiosos han interpretado acerca de las continuas traducciones y retraducciones de ese cuerpo heterogéneo de escritos al que cierta tradición ha bautizado como “La Biblia” del hebreo al griego, del griego al latín y del latín a las lenguas vernáculas, es que les parece cierto que todos sus textos fueron escritos por un grupo de personas, algunas de las cuales se rumorea que se decía que fueron inspiradas por un espíritu santo”
martes, 1 de junio de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Buenas noches, hijo
- Sí, hijo mío. Puedo contarte una vez más la historia de una mujer muy mala, esposa de un ex presidente, que llegó al poder y se volvió loca.
- Me acuerdo de esa historia, pero algunas cosas no me habían quedado claras.
- ¿Qué cosas?
- ¿Por qué esa mujer era muy mala?
- Bueno, en primer lugar, cuando llegó al poder quiso imponer una ley para retener las ganancias de los trabajadores del campo.
- Eso parece algo malo, ¿verdad?
- Por supuesto. Si un pobre campesino tenía una buena cosecha de soja, y el precio de la soja se disparaba a las nubes, esta señora quería quedarse con el treinta y cinco por ciento de las ganancias.
- Pero no entiendo algo, papá. ¿Qué pasaba si la cosecha de soja era mala, o si el precio de la soja bajaba, o si había sequía y la cosecha se perdía?
- Bueno, en ese caso la retención no se aplicaba.
- Entonces la retención sólo era aplicable si había ganancias extraordinarias.
- Exacto.
- ¿Y qué pasaba si había sequía?
- Bueno, de hecho hubo una terrible sequía durante el año 2009. En esa ocasión, los pobres campesinos que vieron su cosecha perdida, reclamaban que el gobierno nacional les otorgue subsidios para sobrevivir.
- Pero no entiendo. Si tenían ganancias extraordinarias, no querían que el gobierno les retuviera una parte. Pero cuando tenían pérdidas, querían que el gobierno les ayude.
- Esteemmm… Sí, pero lo importante es que la medida perjudicó a muchos campesinos, porque no pudieron volver a sembrar
- Sigo sin entender. ¿El gobierno no repartió diez mil millones de pesos en subsidios para los campesinos afectados por la sequía?
- Emmm… Sí, pero eso fue una medida populista, destinada a paliar la necesidad del momento. Además, lo hizo para ganar votos, no por una auténtica conciencia de las necesidades del campo.
- Y la sequía, ¿no fue provocada en parte por los desmontes que generan los grandes pooles agrarios con sus masivas plantaciones de soja?
- Bueno, claro, sí, pero el gobierno tiene tomar las riendas en el asunto.
- Pero no me queda claro, entonces, por qué se oponían a las retenciones de la soja. Si los grandes pooles agrarios (la mayoría extranjeros) destruyen los montes para sembrar soja y tener ganancias extraordinarias, ¿no sería justo que dejaran una buena parte de esas ganancias extraordinarias?
- Estemmm… Sí, hijo, pero lo importante es mantener la macroeconomía, y no se pueden sancionar medidas que atenten contra los intereses macro. ¿Entendés cómo funciona esto?
- Creo que sí. Pero no me queda claro por qué es mala esta señora.
- Bueno, si lo del campo no te convenció, te puedo dar otra razón: la presidenta derogó el sistema de AFJP privadas, en el cual cada trabajador elegía democráticamente qué prestataria iba a cuidar sus ahorros y lo sustituyó de forma autoritaria por un sistema único de reparto, a cargo del estado.
- Eso sí parece muy malo, ¿verdad?
- ¡Claro que sí!
- Pero, ¿qué hacían las AFJP con el dinero de las jubilaciones?
- Bueno, una pequeña parte la invertían en bolsas extranjeras, y una gran parte la utilizaban para pagar gastos internos de la propia AFJP. Entre esos gastos estaban las importantes comisiones que cobraban los directorios privados.
- ¿Y qué pasaba si la inversión en las bolsas extranjeras salía mal?
- Automáticamente los jubilados por esa AFJP pasaban a cobrar menos dinero.
- ¡Qué terrible!
- No creas. De todas maneras, tenían la ventaja de que, si la inversión salía bien y la AFJP ganaba cientos de miles de millones, la jubilación de sus afiliados se vería aumentada en un dos o tres por ciento.
- Eso me parece poco. ¿Qué hacen con los cientos de miles de millones, entonces?
- Bueno, eso lo decide el directorio privado. No nos olvidemos de que las AFJP son un negocio, y todo lo que quieren es hacer dinero. Pero, acaso, ¿está mal que quieran hacer dinero?
- No… Supongo. Pero, en contrapartida, ¿qué tiene de malo que ahora el Estado se haga cargo del sistema de reparto?
- Bueno, el grave inconveniente es que la presidenta puede usar de esos fondos como si fueran su propia caja.
- ¡Qué terrible! ¿Y qué pasó con los jubilados?
- Esteemm… Bueno, ahora están cobrando mejor que antes, pero eso es por una movida puramente demagógica.
- No entiendo una cosa. Dada la crisis internacional, y dado que las AFJP hacían inversiones internacionales, ¿no se corría el riesgo de que las AFJP cayeran en bancarrota?
- Bueno, sí, podría haber ocurrido…
- Incluso escuché por ahí que, si todavía estuviéramos en el sistema de AFJP, las jubilaciones quizás habrían disminuido un 35 %.
- ¡Esas son habladurías, hijo! No sabemos lo que habría pasado, porque las AFJP no tuvieron la oportunidad.
- Sin embargo, papá, no veo nada malo en el sistema de reparto estatal.
- Ya te dije, hijo, el problema es que la presidenta lo puede usar como caja para sus propios negocios.
- Pero sigo sin entender por qué es tan malo. Si la presidenta hace eso, sólo es cuestión de elegir un gobernante que no saque dinero de ahí en las próximas elecciones. Incluso existen mecanismos de control dentro de la ANSES que impiden una cosa así, ¿verdad?
- En teoría, hijo, sólo en teoría.
- ¿Y qué pasaba si el directorio de una AFJP se quedaba con el dinero de las jubilaciones?
- No pasaba nada, hijo, porque eran una empresa privada que lucraban con nuestro ahorro. No podés comparar.
- No, claro… Supongo. Entonces, si la presidenta utiliza el dinero de las jubilaciones para crear una asignación para hijos cuyos padres son desocupados es muy malo, pero si los directorios privados las utilizan para hacer inversiones en el extranjero, eso sí es bueno.
- Exacto. Además, ahora tenés un ejemplo claro de cómo la presidenta echó mano de esos fondos de la ANSES: creó el fondo para asignación universal por hijo, a partir de ese dinero.
- Sí, papá, escuché eso. Pero tengo entendido que la cifra de dinero que se dispuso era incluso muy inferior a la comisión que cobraban los directorios de las AFJP. Por lo tanto, el dinero asignado no influía en lo que cobraban los jubilados.
- Estemmm… Sí, pero fue quitarle el dinero de su jubilación a los pobres trabajadores para dárselo a los pobres que no tienen trabajo. ¿Entendés?
- ¿Y qué hubiera estado bien en ese caso?
- Bueno, debería haber buscado fondos por otra parte.
- ¿En qué otra parte, papá?
- Bueno, una opción es hacer un recorte a los empleados del estado.
- ¿Como hizo López Murphy en el año 2001?
- Exacto.
- Pero no entiendo. Si se hubiera aprobado la ley de retenciones móviles, entonces podría haber habido fondos para pagar la asignación universal por hijo, sin necesidad de hacer recortes.
- Sé por dónde va tu razonamiento, hijo, pero recordá que la ley de retenciones móviles perjudicaba a los pooles agrarios.
- Entonces, ¿de dónde deberían haber salido los fondos?
- Bueno, las reservas del banco central podrían haberse utilizado para ese fin.
- ¿Y quién decide lo que se hace con el dinero del banco central, papá?
- En última instancia lo decide la presidenta, porque puede disponer de ese dinero mediante decretos de necesidad y urgencia.
- ¿No fue mediante un decreto de ese tipo que el titular del banco central se negó a dar ese dinero al gobierno?
- Sí, por supuesto, pero eso fue porque se iba a usar ese dinero para crear el Fondo del Bicentenario para pagar vencimientos de deuda, no para paliar las necesidades de los más pobres.
- Pero ¿puede el funcionario de un banco central desconocer un decreto de necesidad y urgencia emanado del poder ejecutivo?
- Bueno, no puede, pero hasta los funcionarios pierden la paciencia.
- Si se desconoce un decreto, ¿no se debería renunciar?
- No es tan sencillo, hijo. No es tan sencillo. El titular del Banco Central es una persona honesta que desea seguir trabajando. ¿por qué va a renunciar?
- Es que me hace acordar a Cobos, el vicepresidente que no apoyó al gobierno con la ley de retenciones móviles y ahora convoca a la oposición para generar un proyecto a espaldas del poder ejecutivo. ¿No debería renunciar, y entonces sí, tramar lo que quiera?
- No podés comparar. El señor Julio Cobos es una persona honrada que puso fin a la locura de las retenciones de la presidenta. Además, es un buen candidato a presidente.
- ¿Por qué sería un buen presidente Cobos, papá?
- Bueno, en primer lugar porque votó “no positivo” a la ley 125 de retenciones móviles.
- ¿Y eso es suficiente para convertirse en presidente?
- No, por supuesto, hijo. Los medios se encargaron de mostrar su costado positivo, en el que quedó evidenciado que es una buena persona.
- Pero, ¿cuáles son sus proyectos, papá? Porque me imagino que un presidente debería tener proyectos, ¿verdad?
- Bueno, todavía no lo sabemos, pero sería un buen presidente.
- ¿Cómo un mal vicepresidente podría ser un buen presidente?
- No digas eso, es una persona confiable.
- Si es confiable, ¿por qué traicionó al Frente para la Victoria, al Radicalismo y al Pro?
- No los traicionó, sólo estaba usando estrategia política. Además, sabemos que es un hombre limpio y sin tachaduras.
- Pero no entiendo, ¿no formó parte de la campaña de Cristina Kirchner para presidenta?
- Sí, por supuesto, tontito. El se postuló como vicepresidente en esa campaña.
- ¿Y no está sospechada Cristina Kirchner de haber utilizado fondos provenientes de una misteriosa valija traída por un tal Antonini Wilson?
- ¡Exacto! Como ves, estás entendiendo la terrible corrupción que financia a este gobierno sucio.
- Pero entonces la campaña de Cristina y de Cobos estaba financiada con dinero extranjero. ¿No es así?
- Estemm… Sí, pero seguro que Cobos no sabía nada de eso. Eso es una maniobra típica de los Kirchner.
- ¿Sabés qué creo? Creo que si es cierto lo de la valija de Antonini Wilson para pagar la campaña de Cristina, entonces Cobos también debería ser investigado.
- Te estás metiendo con una buena persona, y confiable, y además el próximo candidato a presidente.
- No tengo claro todavía por qué es tan mala esta presidenta, ni por qué es tan bueno Cobos.
- Bueno, tengo otro argumento importante. La presidenta impulsó una nueva Ley de Servicios Audiovisuales, que se aprobó a las apuradas en el congreso.
- ¿Y por qué era mala esta ley?
- Bueno, hijo, lo que busca esta ley es que los grandes medios se callen la boca, coartando su legítima libertad de expresión. Por eso algunos la llamaron “ley mordaza”, y otros “cepo K”. ¿Entendés?
- ¿Y de qué modo esta ley, que ya fue aprobada, puede hacer que los grandes medios no puedan expresarse?
- Bueno, una de las medidas que prevé la ley es que las empresas que tengan muchos medios y que estén cercanas al monopolio, deberán vender la mayoría de esos medios en el plazo de un año. Con lo cual, deberán venderlos a cualquier postor.
- No entiendo. Según había leído en el texto de la nueva ley, el plazo no es de un año. Primero se debe fijar en qué plazo la empresa puede recolocar sus activos, y recién cuando ese plazo está fijado, ahí empieza a correr un año. Lo que implica que tal vez pasen cinco o diez años antes de que se vea en la obligación de vender.
- Bueno, pero no importa. Lo importante es que, si una gran empresa vende, es como si le cerraran la boca.
- Pero si una gran empresa de medios se convierte en una colección de pequeños medios independientes, ¿no hace eso mejor a la difusión de contenidos, y a la pluralidad de opinión?
- En teoría sí, hijo, en teoría. Pero lo que la presidenta quiere es comprar todo a bajo precio para que los medios sean controlados por el Estado, como ocurre en Venezuela.
- Pero papá, no me dan las cuentas. Si las empresas se ven obligadas a vender en un plazo que va de cinco a diez años, y si la presidenta actual termina su mandato el año que viene, y si el próximo presidente puede ser Julio Cobos, entonces quiere decir que Julio Cobos quiere quedarse con todos los medios.
- No, no es así, hijo, no es así. Cobos llegará al poder gracias al consenso de la oposición.
- ¿Quiénes son la Oposición, papá?
- Bueno, la Oposición está conformada por Julio Cobos, Elisa Carrió, los líderes del Pro, Pino Solanas…
- No entiendo. Si Cobos es vicepresidente, ¿cómo puede formar parte de la oposición?
- Bueno, él es oficialista. Pero es opositor. Es una gran tensión ocupar ese cargo, hijo mío.
- Me imagino. Pero, ¿cómo piensan lograr un consenso Carrió, Cobos, el Pro y Pino Solanas?
- Bueno, básicamente se van a poner de acuerdo en algunos puntos y el que gane las próximas elecciones hará lo que acordaron.
- Pero no entiendo. ¿No se supone que Carrió, Cobos y Pino Solanas tienen ideas diferentes acerca del rumbo de la Argentina?
- Exacto.
- Entonces, el que va a votar a Pino Solanas piensa distinto que el que va a votar al Pro, ¿Verdad?
- Sí, por supuesto.
- Pero si se ponen de acuerdo de antemano, quiere decir que Pino Solanas y el Pro no piensan tan distinto.
- Bueno…
- Además, la idea de la democracia consiste en que cada uno presenta un proyecto y el pueblo lo elige. Pero si se ponen todos de acuerdo de antemano, ¿hay, realmente, proyectos alternativos para elegir, o sólo hay un único proyecto?
- Ese no es el punto, hijo, el punto es que la política argentina debe llegar a un consenso.
- Entiendo. Básicamente, entonces, la idea es que todos se deben poner de acuerdo en una única idea, sin discusiones, y la presidenta actual es una tirana y muy mala porque no quiere respetar el acuerdo unilateral de la Oposición, la cual, además, es vocera de lo mejor de la Argentina que es nuestro Campo. ¿Entendí bien?
- Bien, hijo, veo que entendiste cómo funciona la política argentina. Ahora a dormir. Buenas noches.
- Buenas noches, papá.
(El formato de este diálogo está inspirado en este texto)
sábado, 10 de octubre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Otra más para vos, Cacho Castaña, que lo mirás por TV
Jorge Fornari tiene una armería y parece que le robaron dinero y armas. "Voy al frente, hay que prenderles fuego. Es la única forma de competir contra ellos", agregó el candidato dueño de una armería.
Cuando fue al programa del Negro Oro dijo que tuvo "el apoyo de toda la gente" y que fue "aplaudido por toda la comunidad". Luego se puso más literario: "Lo que dije es una metáfora", haciendo alusión a la arenga para quemar la villa.
Es cuanto menos curiosa la apelación a la "metáfora". ¿Habrá querido decir que lo de "ratas" era metafórico? ¿Lo de "cría"? ¿O lo de salir a matar?. En todo caso, una metáfora es una comparación, y sólo se entiende si se puede leer por lo bajo el término comparado. ¿Qué quiere decir "salir a quemar villeros" entendida metafóricamente?
¿Cree el señor Fornari que "toda la gente" que lo apoya entendió la metáfora?
¿Quién es el "toda" de la "gente"?
¿Quién es la gente?
¿No es una ironía que al hombre más armado del barrio le roben las armas con las que luego le volverán a robar en un futuro? ¿No hay allí una moraleja?
¿No hay un juego demasiado obvio de implicaciones en eso de "dueño de armería"-"arenga para quemar villeros"-"nota con el negro Oro" - "concejal del Pro"? Este juego obvio, ¿no está bordeando peligrosamente el golpismo?
¿No sería tragicómico que el señor Fornari y "la gente" descubrieran que fue el propio hijo de Fornari el que planeó el robo? ¿Quemaría -siquiera en un sentido metafórico- Fornari a su propio hijo?
Ojalá la próxima vez no sólo le roben, sino que le quemen la armería.
Ojalá que quiera defenderse pero no tenga con qué, porque le robaron hasta el gas pimienta que tenía metido en el culo.
Ojalá que el ejecutor de todo esto sea alguien de "la gente".
(Desde luego, todos estos deseos son metafóricos.)
martes, 31 de marzo de 2009
Lema
Es curioso el lema de este año de CQC: "Si la realidad no cambia, cambiamos nosotros"No imagino un lema peor que ese.
Cualquier variante de esa frase es espantosa. Imagino otras frases del mismo calibre que se les pudo haber ocurrido y que podrían haber descartado por diversas razones:
"Si ellos no dejan de ser corruptos, nosotros dejamos de ser honestos"
"Si no puedes vencerlos, únete a ellos"
"Si no puedes con la verdad, enfréntalos con la mentira"
"Si la realidad no se adapta a nuestras pretensiones, ya es hora de que demos de baja nuestras pretensiones"
"Si todo aquello por lo cual valía la pena luchar no se ha modificado con nuestra lucha, es hora de que dejemos de luchar"
"Si a pesar de nuestra crítica 'mordaz', 'aguda' e 'inteligente', no hemos logrado absolutamente nada, ya es hora de que dejemos de ser 'mordaces', 'agudos' e 'inteligentes'"
"Lo hemos intentado, muchachos. Durante mucho tiempo lo hemos intentado. Hemos sacrificado a nuestros mejores hombres por nada. Ellos han dado sus mejores años y su más valiente esfuerzo sin poder torcerle el brazo al enemigo. Hoy sólo nos queda el extenuamiento y las trincheras raleadas. Por eso, como una medida drástica, hemos acudido a un cambio desesperado. Ahora nuestro capitán es un soldado de segunda línea; nuestro coronel es un canoso anciano y nuestro comandante es una mujer"
miércoles, 22 de octubre de 2008
Una cadena.
Sentimos que la Argentina ingresó en un clima negativo, de tensiones que no propician la buena convivencia ni aseguran la paz social. Hay un aire de violencia difuminada por las calles, desde la vergüenza de los domingos de fútbol y garrotazos hasta las bandas de matones y drogados adueñados de los barrios marginales ante la indiferencia gubernamental.
La Argentina tiene ya entre 800.000 y un millón de jóvenes calificados de "marginales estructurales". Son carne para todo delito o vandalismo. Están al margen de la educación, de toda autoridad familiar, carecen de trabajo y de otra perspectiva existencial que no sea el nihilismo y la anarquía. Con planes anémicos, se elude en realidad enfrentar este enemigo colosal del futuro argentino y de la paz social.
Ante esta evidente violencia difusa, todavía sin conducción, el gobierno y todos los sectores políticos deberían estar alertas y actuantes. Esta crispación evidente, este vandalismo descontrolado y no debidamente reprimido puede desbordarse y sorprender a las autoridades.
Algunos nostálgicos, revolucionarios con esquemas del siglo pasado, podrían ver en esos marginales, masas de maniobra para acciones violentas. Alguien puede estar soñando con alguna convulsión nostálgico-revolucionaria que dejaría a nuestro gobierno ante los mismos dilemas y ambigüedades que vivió el famoso Kerenski, en 1917, apretado entre sus flojeras revolucionarias y su realidad de dirigente burgués.
Si hablamos sin hipocresía, debemos observar que contra los militares se hizo más justicia de la debida --y esto es injusticia--. Se los discriminó judicial y jurídicamente, alterando uno de los fundamentos básicos del derecho (argentino y mundial): la no retroactividad de la ley, especialmente la penal.
Se anularon indultos con irritante parcialidad, al punto que asesinatos y estragos masivos causados por los insurrectos aparecen como actos no condenables, aunque hayan dejado un tendal de víctimas inocentes: empresarios, policías, militares y conscriptos. También se fabricó una visión casera de los delitos de lesa humanidad (¡excluyendo al terrorismo!).
Ametrallar a conscriptos indefensos bañándose, como pasó en el ataque terrorista al regimiento de Formosa, es monstruoso y de lesa humanidad, sea que los asesinos hayan vestido uniforme o lo hayan hecho con boinas guevaristas como las que usaba Gorriarán Merlo. Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, principio básico de todas las fuerzas armadas del mundo, sin el cual sería imposible actuar y comandar en guerra. (¡Ojalá no le toque al presidente una policía o un ejército que algún día le diga: ¡"Voy a ver si tiro, déjemelo pensar!)
De modo que después de los juicios a las juntas militares y de tantas condenas. los que ejercieron la violencia por orden del Estado carecen de toda esperanza legal. Los violentos del otro sector, con sus miles de atentados, reciben un trato inaceptable en sociedades civilizadas. El gobierno fabrica una ilegalidad prêt-à-porter para condenar lo que considera la ilegalidad militar, que le parece insuficientemente castigada (y este matiz no viene del Derecho, sino de la ideología).
Esto hace que se desmorone el edificio legal desde sus bases romanas y germánicas e instaura un inédito caos, al afectar el rigor de la razón jurídica. Desde ahora, la ley a medida de la voluntad política dominante será una anomalía que podría extenderse más allá del tema de los años '70. Esta es la base de una ilegalidad que pagaremos muy caro. Afectará a nuestra economía, a las inversiones, a las libertades productivas y creativas. Y será un grave ataque a la Constitución : se abriría la puerta a un autocratismo seudodemocrático.
Vivimos en un país desopilante, pese a las enfáticas declaraciones del presidente de que volvemos a ser un país serio. El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las FF.AA. aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas...
A la vez, se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando el cometido de desarticular --aniquilar (sic)-- la guerrilla en apenas diez meses, cuando a comienzos de 1977 la dirigencia subversiva se estableció en el exterior, con admirable prudencia estratégica.
Nadie se volvió contra los que ordenaron esa aniquilación de la impopular guerrilla cumpliendo con la defensa del Estado agredido y adecuándose a lo escrito por Perón en ocasión del ataque al regimiento de Azul en 1974: a los terroristas hay que eliminarlos uno a uno, por el bien de la República.
Los oficiales y hasta los soldados son procesados y reprocesados en un ejercicio de venganza disfrazada de justicia. Pero los comandantes políticos que dieron al Ejército la orden de aniquilar ni siquiera son contemplados. O todos o ninguno. ¿Cuántas renuncias de afiliación se produjeron en el peronismo de 1975 por ese decreto de aniquilación? ¿Cómo puede hablarse de justicia sin la mínima coherencia?
Nada indigna más que las asimetrías. Sin coherencia ni rigurosa igualdad no hay ley, pero tampoco hay paz. El gobierno se pone en una situación ilegítima. Se ubica fuera del orden jurídico constitucional, por más que reciba dóciles apoyos parlamentarios. A la violencia e inseguridad cotidiana se suma la división que nos causa el viaje de justicia-venganza hacia el pasado. La violencia de los muertos acecha la paz de los vivos. Una generación desgraciada y sepultada invade nuestro hoy y aquí. Empezamos a sentir el peligro de trasvasar el resentimiento de la generación pasada a la actual.
En la Argentina no se entiende la discreción ante el juicio del pasado que tuvieron países que sufrieron grandes hecatombes, con millones de víctimas. Son los casos de Rusia, Francia, Alemania, España, China, Italia, Japón. Se actuó con una justicia simbólica. En esos pueblos con experiencia de desdichas ancestrales saben que es necesario impedir que las generaciones nuevas se infecten con los odios de un pasado inexorable.
Permitirlo --o provocarlo, como en nuestro caso-- equivale a fabricar y establecer un odio virtual, abstracto. Que en el plano histórico-político los vivos quieran vengar a sus muertos por medio de la justicia sería perverso e inútil. Equivaldría a agregar odio al odio y dolor al dolor. En Nüremberg fueron condenadas 38 personas. Por lo de Hiroshima, ninguna...
Así se explican la conducta de los españoles después de la muerte de Franco y la de Adenauer en 1947 para superar el peso atroz del nazismo con una convocatoria para la reconstrucción de la demolida nación de todos. De Gaulle suspendió venganzas contra los colaboracionistas y condonó la sentencia a muerte de Pétain, el aliado del nazismo ocupante.
Deng Xiaoping, aunque víctima él mismo y su familia de las atrocidades de la Revolución Cultural de Mao, evitó toda venganza, y hoy el retrato colosal de Mao preside la plaza de Tiananmen. Los dirigentes de la Rusia post soviética, pese a 70 años de dictadura y al horror del Gulag, supieron respetar al glorioso ejército desde la interpretación nacional, no partidaria. Era el ejército de Stalin y Trotsky, pero era el heredero de Kutuzov, del triunfo sobre Napoleón en Borodino, de la gloriosa defensa de Moscú y Leningrado.
Ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos. Ni Francia por lo de Argelia, ni Alemania por las matanzas de Rusia, ni Rusia por las masacres de Polonia y Berlín, ni Estados Unidos por Hiroshima. Para bien o para mal, los ejércitos somos todos, los gobiernos somos todos.
Como afirmó Sartre, todos somos responsables de nuestra historia. "Soy tan responsable de la guerra como si yo mismo la hubiese declarado". Por el bando subversivo debe decirse que transformar a los guerreros que jugaron con coraje su apuesta marxista-revolucionaria en inocentes y víctimas neutras es la mayor deslealtad para con su memoria (el jefe mismo de ese bando expresó esto con indignación).
Todos los ejércitos del mundo están empeñados en su mayor eficacia, más allá de las coyunturas que hayan vivido. Estamos en un momento peligroso, casi sin otro derecho internacional que el de la fuerza. Hay proyectos para declarar patrimonio de la humanidad las reservas de agua dulce, las pesquerías, reservas energéticas y espacios vacíos. Debemos tener fuerzas disuasivas. El mundo está más cerca de la política decimonónica de puro poder que de los sueños de las Naciones Unidas en el siglo XX.
Nuestro camino es optimizar la defensa nacional y regional. Brasil, Chile, Venezuela y Colombia incrementan su poder militar, mientras que la Argentina se aproxima a la indefensión y a la continua descalificación de sus Fuerzas Armadas. Con Brasil, con el Mercosur, tenemos que asegurar un gran espacio de paz y de estrategia defensiva. Perdemos energía en la banalidad de las venganzas y en la ilusión de algunos derrotados persistentes que quisieran transformar nuestras FF.AA. en milicias ideologizadas con ideas muertas y enterradas.
Está en el gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos. Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos). En este momento de democracia y de restablecimiento económico tan exitoso, debemos evitar el retorno eterno de las venganzas y aunarnos programáticamente en la conquista del futuro inmediato, como hicieron esos grandes países que se han mencionado.. No se puede engañar a todos todo el tiempo. Y agregaría a esta máxima famosa: "No se puede humillar a nadie tanto tiempo."
sábado, 4 de octubre de 2008
¡Capacítese, estúpido!
En una fecha tan temprana como marzo de 2005, en una entrevista a Radio Mitre, el entonces ministro de educación Daniel Filmus dijo que los docentes hacían cursos de capacitación pagos porque tenían un especial entusiasmo por aprender cosas nuevas. En ningún momento mencionó –y creo que jamás volvió a ponerse sobre el tapete- el hecho de que, si no se hacen cursos pagos, el docente queda afuera de toda posibilidad concreta de obtener algún cargo o de mantener el que se tiene.
¿Cómo se accede a la docencia? Sólo hay una posibilidad: tener puntaje. ¿Cómo se obtiene puntaje? De una única manera: haciendo cursos de capacitación.
La oferta estatal y gratuita de cursos es pobre e insuficiente, y la información sólo llega a quien ya tiene trabajo. El docente que busca insertarse en el ámbito laboral jamás se entera de la existencia de estos cursos (pues está fuera de los ámbitos en los que circula esta información). El camino se va restringiendo aun más: sólo se pueden hacer los cursos pagos que ofrecen editoriales.
¿Cuánto cuesta un curso?
Los valores dependen del puntaje que ofrezcan. Un buen curso (0,6 puntos) puede costar entre $ 200 y $ 500. Dado que, para lograr un buen puntaje, hay que hacer como mínimo diez puntos por año, se podrá calcular fácilmente cuánto hay que invertir para estar en condiciones de conseguir un cargo provisorio: entre cinco y diez mil pesos por año.
Uno podría pensar que estos cursos tan costosos son realmente útiles y facilitan mucho la tarea docente. Por supuesto, esto no es así. Los cursos consisten en cuadernitos con generalidades; tienen títulos imprecisos, están mal redactados y poseen actividades copiadas de sitios de internet o repetidas de otros cursos. Supuestamente, hay instancias evaluativas pero, en verdad, no se conocen casos de docentes que hayan desaprobado un curso. Lo único que se exige es el pago de la cuota. Sólo desaprueban quienes no pagan. Incluso, si un grupo de docentes compran el cuadernillo, basta con que uno de ellos realice las actividades; el resto puede copiar sin problemas lo que hizo el primero. El docente debe devolver a la editorial el cuadernillo de actividades que le fue entregado, para que se proceda a la evaluación. Es sabido que muchas editoriales ni siquiera se molestan en ver qué responden los docentes. Se conocen casos de personas que han llamado a una editorial y han dicho algo como esto: “Tengo cinco mil pesos. ¿Cuántos puntos me dan?”
Veamos algunos cursos. Tengo en mis manos un folleto con la oferta de cursos de Novelibro, la editorial educativa de Orientación Sur. Hay un curso que se denomina: “Técnicas para enseñar y aprender”. De antemano el título suena ampuloso y nos puede inducir a sospechas: ¿Es que el estudio de grado de un docente no lo capacita en técnicas de ese tipo? ¿El curso nos enseña técnicas generales, efectivas y novedosas para cualquier tipo de enseñanza y aprendizaje? Antes de responder a cualquier inquietud, uno puede sorprenderse por la cantidad de ámbitos en los que pueden aplicarse estas “técnicas”: el curso –dice el folleto- sirve para docentes de todas estas ramas y niveles: Inicial, EGB 1, 2 y 3, Polimodal, Especial, Adultos, Educación Física, Artística y Psicología. ¿Existe, acaso, alguna “técnica para enseñar y aprender” sumamente novedosa, poderosa y efectiva, que pueda aplicarse a tan variado rango de niveles, tanto a adultos especiales como a niños de jardín de infantes, como a adolescentes de polimodal? ¿O más bien se tratará de un curso ultra general, pobre, remanido, con contenido trivial, escasamente útil y lleno de lugares comunes? Es fácil y congruente inclinarse por esta segunda posibilidad.
Veamos otros cursos que ofrece esta editorial: “La educación física en la escuela”; “Simplificando lo complejo: la planificación”; “Convivir en la diversidad: una escuela para todos”; “Educación sexual y prácticas docentes”; “Dimensión ética del rol docente”; “El fracaso escolar: una mirada compleja”
Podrá apreciarse que todos los títulos tienen una vaguedad desalentadora: no se trata de “capacitaciones” en el sentido de conjuntos sistemáticos de estrategias claras, concisas y significativas, dirigidas a un fin determinado, sino de pomposas cáscaras vacías sin especialización ni especificidad. Compárense estas lavadas e insípidas capacitaciones de posgrado con cualquier capacitación de otra carrera, sea terciaria o universitaria.
De más está decir que, aunque hubiera cursos específicos, el docente debe elegir de acuerdo a cuál le da más puntaje, no de acuerdo a cuál le resulte más útil. Por eso, es posible que un docente de educación física elija un curso de música porque da más puntaje que uno específico de educación física.
¿Por qué son tan caros estos cursos?
Muy simple: las editoriales saben que el docente necesita de puntaje. El Estado no se hace cargo de esa necesidad. De modo que el aspirante a la docencia está acorralado: o acepta ese chantaje, o jamás consigue trabajo. Como la demanda es grande y las editoriales conforman un oligopolio, los valores los determinan ellos. No existe una regulación estatal que fije los valores de un curso de capacitación. Por otra parte, los docentes aceptan la complicidad de ese chantaje que cobra la siguiente forma: “Ustedes tienen que pagar por los cursos pero, a cambio, nosotros los hacemos muy fáciles para que cualquiera apruebe”. Un docente que aprueba el curso es un docente que no se queja, aunque pague mil pesos por un cuaderno fotocopiado.
viernes, 8 de agosto de 2008
Indignaciones
Aquí los invito a leerla.
miércoles, 23 de enero de 2008
Si vos sos un HÉROE, yo soy BANDANA
El otro día hice una aguda crítica de LOST, basándome sólo en capítulos salteados. Modestamente, creo que fue la mejor crítica que leí en mi vida. De hecho, fue la única crítica que leí completa. Como mi crítica fue criticada duramente, ahora voy a hablar de algo sobre lo que sé menos todavía: la serie HEROES.
No la vi ni la pienso ver. Con la publicidad ya me alcanza. Bueno, en realidad no, pero criticar es gratis, hacer enojar a los fanáticos y confundir a los dogmáticos trasnochados y timoratos (“para criticar hay que saber, blablabla, soy un pelotudo que estudió tres años de una carrerita progre y ahora salgo por el mundo a decir esto es así o asá, blablablá”) no tiene precio.
Un chino que habla como chinito bueno y unos tipos que tienen poderes aparatosos y algunos quilombos en el marote deciden hacer algo que no sé bien qué es, pero tiene que ver con “salvar al mundo”. Claro, en la publicidad no dicen demasiado y la verdad que ni siquiera la vi completa porque mis párpados se cerraron sonoramente acompañados de un ciego aburrimiento. Infiero sin temor a equivocarme que, si los tres primeros segundos de una publicidad desataron en mí una maratón de bostezos, entonces un capítulo entero hará que me suicide de tedio, y una temporada completa hará que resucite varias veces para vomitar sobre mi cadáver hasta morir del todo en un paroxismo de aullidos desgarradores. Y nadie quiere que pase eso, ¿verdad?
Pero, ¿cómo es la cosa? ¿Son héroes porque tienen superpoderes? Con poderes cualquiera es héroe. Lo quiero ver al chinito que no sé qué poder tiene sin ese poder y sin esa dicción tierna y empalagosa con la que habla. Imagínense si el chino fuese deforme, si le faltaran las piernas, si trabajara como esclavo a punta de pistola en alguna fábrica de Pekín y si sólo le pagaran con escudillas de arroz fermentado, lo que le provocaría serias deficiencias nutricionales y alucinaciones. Imagínense si alguien en esas condiciones es capaz de salvar a la humanidad. ¡Ahí sí tendríamos un héroe, señores! ¡Y no estos vivarachos que ven el futuro, vuelan o mueven cositas con la mente!
Por si fuera poco, la serie explota el costado infantil y egocéntrico de personas que se creen “especiales”. Ya me veo venir una carretada de ingenuos espectadores quienes, después de ver un capítulo de esta serie, sacan a pasear a su perrito mientras piensan, como si fuese una revelación: “La puta, yo también debo tener un poder especial que todavía no descubrí; sólo debo buscar en lo profundo de mi alma”. ¡Pero qué pedazos de nabos!
Si tuviera más información sobre esta serie, seguramente podría criticar un poco más. Pero ni sueñen con que me tome el fatigoso trabajo de indagar o tan siquiera tipiar “héroes” en la wikipedia. Háganlo ustedes y después me cuentan. O usen sus superpoderes para transmitirme la serie por telepatía.
¿Quieren ver una buena serie de héroes que se ganan la vida con esfuerzo, sufrimiento, dedicación y espíritu de grupo? Vean la familia Ingalls y a llorar a los caños.
jueves, 13 de diciembre de 2007
La élite visionaria que redimirá a la humanidad
En el controvertido post “
Pero aquí podemos levantar el grito en el cielo y preguntarnos: ¿Acaso una práctica, para llegar a ser científica, no necesita antes de una serie de procesos, hipótesis y marcos conceptuales que no existían antes de realizar dicha práctica? En otras palabras, ¿Cómo sé si lo que no es científico hoy, no lo será dentro de treinta o cuarenta años? ¿Cómo sé si aquellos a quienes se califica hoy de “chantas”, no son en realidad los motores del progreso de la ciencia? Después de todo, la mayoría de las teorías científicas irrumpen sin corroboraciones y en medio de incertidumbres epistémicas muy grandes. Se puede citar el caso de Newton como paradigma del científico lúcido y revolucionario que, sin embargo, jamás abandonó su costado místico y esotérico. O el de un matemático y astrónomo genial, como Kepler, quien conjugó las precisas observaciones del cielo con la metafísica platónica y la religión protestante. Repitamos la pregunta: ¿Es posible que esta controvertida psicóloga, en realidad, sea una científica revolucionaria?
En realidad la pregunta presupone algunas cuestiones básicas: Los cultores de los niños índigo, ¿Tienen interés en que su disciplina sea parte del cuerpo de la “ciencia”? Sí, lo tienen. Eso se puede ver en los esfuerzos denodados de muchos cultores de la indiguez para darle un sustento genético a sus propuestas:
“Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos chicos, manifestándose en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora" (...) "aparentemente los niños índigos nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más, que se denota en un claro fortalecimiento del sistema inmunológico" (Fuente: Formarse)
Desde el punto de vista epistemológico, los adeptos de la noción índiga no aceptan ningún tipo de justificacionismo interactivo tal como se da en la práctica científica: más bien se habla de una élite de “índigos” y de “visionarios del aura índiga” que poseen facultades especiales (una especial empatía e intuición), imposibles de corroborar, pero que sólo ellos (como privilegiados) pueden reconocer. Por aquí se cuela un argumento para justificar el racismo y la segregación, además de ser un buen leit motiv para abandonar cualquier pretensión de búsqueda democrática, consensuada y comunitaria de un conocimiento intersubjetivo. Quien no pueda ver el aura, o quienes no tengan especiales poderes-índigo deben aceptar dogmáticamente lo que dicen otros (los elegidos), quienes sí tienen esos dones. De todas las prácticas oscurantistas que se puedan tener en una disciplina, esta es sin duda la peor: el mandato de aceptación por autoridad y jerarquía metafísica. Si existe una razón inequívoca para declarar como pseudociencia a la disciplina de los índigo, es precisamente esta última: el criterio de autoridad de quienes se autoinstituyen como “visionarios del aura índiga”. Es curioso, sin embargo, que entre los escépticos no haya ningún visionario ni ningún índigo. O que, mejor dicho, basta con ser escéptico para estar en la escala más baja de la jerarquía: en el lugar de aquellos que todavía no fueron iluminados por una nueva luz de conocimiento. Quienes pretenden discutir afirmaciones acerca de los índigo; quienes piden precisión o simplemente dudan de las capacidades esotéricas índigas, esos, sin duda, no son índigo. Pero nada nuevo hay en estas prácticas: desde la misma definición de "pseudociencia" que, desde hace muchas décadas, dan autores de epistemología (entre los cuales se puede citar a Mario Bunge), se previene acerca de este procedimiento, consistente en absorber las críticas y las refutaciones reconvirtiéndolas en malentendidos por parte del ocasional crítico o refutador.
lunes, 20 de agosto de 2007
Escalofriante
Ya pasaron hasta el hartazgo un escalofriante video sobre el terremoto en Perú. Un periodista comenta, en vivo, el temblor desde su departamento en el octavo piso de un edificio. El periodista respira agitado; tiene miedo pero no abandona la cámara ni la tarea de relatar lo que le sucede. Lo que muestra –lo que hay para ver- es banal y poco ilustrativo: los cuadros de las paredes (algunos) se mueven. Mucho más categórico es lo que se oye. Más allá de la voz monótona y asustada del cronista, hay un coro de mujeres que realizan plegarias a los gritos. Cuando el periodista abre la puerta de su departamento, los oscuros pasillos del edificio se han convertido en ensordecidos sollozos de voz chillona; parloteos apurados en medio de un corte de luz, en los que cada dos borborigmos se intercalan las palabras “Señor”, “Cristo”, “Jesús” y “María”.
No puedo imaginar situación más escalofriante. Si yo hubiera estado allí, me habría olvidado por completo del terremoto y no dejaría de pensar en esas cabecitas cristianas paralizadas y gritonas cuyo único recurso ante la desgracia inminente es la plegaria apurada, compacta, multitudinaria y ruidosa. Como si, frente a un suceso terrible, esas mujeres dejaran de ser humanas y se convirtieran, en una regresión filogenética, en grillos o pájaros que cantan su mantra.
De todas maneras, la ironía divina no tiene límites. En medio de la desgracia, una iglesia se vino abajo con sus fieles adentro.
miércoles, 8 de agosto de 2007
He cometido un error
Siempre me pareció deliciosa la hipocresía de los violadores, asesinos y estafadores cuando dicen, después de un supuesto arrepentimiento o el paso por la cárcel, “cometí un error”. Para cometer un error se necesita que no haya voluntad en el acto. Si hay premeditación y alevosía, no hay error. Arrepentirse de un error es no haber entendido la naturaleza de la acción. El que se arrepiente de un error se miente a sí mismo y a los demás.
Hay algo de piedad cristiana ahí: creer que el reconocimiento de un acto malo es una especie de “despertar”, como si recién ahora, recién después del arrepentimiento empezara a operar la voluntad.
Seguramente munidos de esa misma piedad cristiana, o amparados en tantos idiotas que caen gracias a los eufemismos hipócritas, las empresas Movistar, Telefónica y Speedy me deparan todos los meses una cuota de errores. Me quieren hacer creer que simplemente se equivocaron; que, cuando yo reclamo, ellos se agarran la cabeza y dicen “mirá la macana que hicimos”. Creen que todos debemos entender piadosamente un error humano. Porque, según reza la piedad cristiana, sólo Dios es perfecto.
Estos son los hechos del imperfecto mundo:
En febrero de 2007 puse una carga de $20 en mi teléfono celular, lo cual me habilitaba para tener línea durante dos meses. Rara vez utilizo toda la carga en el lapso de esos dos meses. Sólo uso celular para recibir y enviar mensajes (para hacer llamadas, utilizo el teléfono fijo), y llevo un control exhaustivo y continuo de la paulatina disminución del saldo. Sin embargo a fines de marzo, de un día para el otro pasé de tener más de $ 20, a $ 2, sin que haya hecho llamadas que lo justificaran.
Después de una serie de tediosas peripecias, pude comunicarme con el centro de reclamos de Movistar. Un muchacho de acento extranjero me comunicó que, evidentemente, había ocurrido un error de facturación y por eso me iba a bonificar $ 18. Sin embargo, mi inquietud iba más allá de ese supuesto error: yo quería tener algún tipo de control para saber por cuál concepto (en este caso, por cuál erróneo concepto) me habían debitado esos dieciocho pesos. Descubrí una vez más que el cliente no tiene manera de saber cómo le han facturado sus gastos. En otras palabras, Movistar puede debitar impunemente cualquier cantidad de dinero, en conceptos arbitrarios, y el cliente jamás va a saber por qué. La palabra “error” se repite una y otra vez, pero nadie sabe quién cometió el error ni por qué.
El operador con acento extranjero me asegura que en setenta y dos horas se me van a acreditar los $18 faltantes. No ocurre eso, por lo que vuelvo a llamar. Esta vez me atiende una operadora desde Córdoba, quien me dice que mi reclamo anterior es inexistente y que no hay manera de corroborar lo que yo hablé con el otro operador (a quien manifiesta desconocer y llega a poner en duda su existencia). Me comunica que no hay datos acerca de todo lo que yo dije y que lo único que puede hacer es bonificarme $ 10. Le pregunté, en ese caso, en concepto de qué me daba los $ 10. Me dice que es en reconocimiento del error. Aduzco que, si verdaderamente reconocieran el error, me bonificarían los $ 18 que había reclamado anteriormente, pero una vez más vuelve a poner en duda –con ironías- mi reclamo anterior. Sospecho que para esta operadora, todos los que hacen reclamos somos locos o estúpidos.
La discusión se hace larga, porque ella no puede especificar en qué se ha equivocado la empresa, como tampoco puede decir si en un futuro cercano (o incluso en ese mismo momento) no volverían a equivocarse. Ahorro una serie de detalles increíbles para no aburrir.
En definitiva, en un momento la operadora me dice “o acepta los diez pesos, o dejamos el reclamo aquí” Entendí que esa disyuntiva era una chicana. Le pedí que me acreditara los diez pesos sin demorarlo más y que por favor me explicara cómo proceder en caso de que me volviera a pasar una cosa así. También le pregunté qué hacer con los ocho pesos faltantes. No hubo respuesta: o acepto lo que dice, o se acaba aquí el reclamo.
Paralelamente, en la factura de mi teléfono fijo, el bimestre pasado me llegó $235. Cuando hice el reclamo porque era sin duda excesivo, un empleado de Telefónica me dijo –una vez más- que habían cometido un “error” y por eso me iban a descontar noventa y cinco pesos. Un error grave e incorroborable que jamás habría salido a la luz si yo no hacía el reclamo.
Claro que estas no fueron las únicas veces en las que tuve problemas. Para abreviar, diré que una vez una operadora “leyó” en su computadora que yo tenía una promoción de internet que nunca tuve, a partir de una (involuntaria) información errónea que le di. En otras palabras: me mintió, aduciendo que le aparecían ciertos datos que jamás podrían aparecerle.
Somos cautivos de la discrecionalidad, la estafa y la corrupción. Somos cautivos incluso de los conceptos de empresas monopólicas, quienes ni siquiera nos dejan llamar a las cosas por su nombre y han extendido la palabra “error” no ya para dar nombre a una equivocación involuntaria, sino para eufemizar el robo organizado.
Una única solución: quejarse una y mil veces. Llamar a los cero ochocientos; esperar los diez o quince minutos que tarda en atender un operador. Insistir. Insistir, preguntar, comparar respuestas. Seguir insistiendo. Hacer notas y publicarlas en blogs. Pero jamás aceptar que fue un error.sábado, 21 de abril de 2007
Trivia

decida cuáles de estas dos mujeres puede ser su novia y cuál de ellas puede tener, como profesión, cuidar abuelos por ciento cincuenta pesos al mes:


¿Cuál de las dos mujeres, dentro de algunos años, puede convertirse en María de las Mercedes de Fortabat Lavalle Patricios Saenz Peña, y cuál de ellas puede convertirse en la que limpia?
Justifique su respuesta.
jueves, 19 de abril de 2007
Ojo, no se confundan: no era escritor
Por las dudas, la mayoría de los noticieros se encargaron de recalcarlo: el múltiple asesino Seung Cho escribía unos textos horrorosos, y por lo tanto carentes de valor literario. Cuando “noticias 24” expone los textos de sus obras de teatro cuyo título es “John Mc Beef”, aclara por las dudas:
Advertimos que estas obras no tienen ningún valor literario, y están llenas de insultos, abuso sexual y violencia. Su único objetivo es arrojar más luz sobre el carácter y la personalidad del autor de la masacre de Virginia Tech.
Es decir: si alguno de ustedes, al leerla, siente que la obra puede valer algo por sí misma, y que no es sólo un testimonio para conocer el carácter de un asesino, es probable que necesite ayuda. ¿Cómo (y quiénes) miden el valor literario? ¿Cuál es la exacta cantidad de ‘insultos, abuso sexual y violencia’ que debe tener una obra para considerarse ‘literaria’?
Si mañana descubriéramos que Cortázar fue un múltiple asesino, ¿la prensa se vería en la obligación de advertirnos que su obra ‘no tiene valor literario’, y que sólo era el testimonio de un desquiciado?
jueves, 12 de abril de 2007
Aritmética ideológica en una protológica simbólica a medias formalizada
Si no sabés en qué consiste la división entre la izquierda y la derecha= sos de derecha
¿D, I? = D
Si sos del centro = sos de derecha
C = D
Si creés que la izquierda y la derecha no existen = sos de derecha
- (I. D) = D
Si cuestionás a la izquierda en lo que tiene de izquierda = sos de derecha
(I?) = D
Si sospechás que sos de derecha = sos de derecha
Ds = D
Si dijiste que sos de derecha (una vez a la pasada) = sos de derecha
Dd = D
Si decís muchas veces que sos de izquierda = sos de derecha
(I.I.I….In) = D.
Si decís muchas veces que sos de derecha = sos de derecha
(D.D.D…Dn) = D.
Si hacés chistes con elementos de la ideología de izquierda = sos de derecha.
Ich = D
Si no creés en las “ultra”, sos de derecha (tal vez de ultra derecha)
- U = (D o UD)
Si hacés chistes con elementos de la ideología de derecha = sos de derecha.
Dch = D
Si decís en broma que sos de derecha = sos de derecha.
Dd= D
Si proponés esquemas alternativos para graficar la relación entre “derecha” e “izquierda”, sos de derecha
E (D,I) = D
Si querés correr la izquierda más hacia la derecha, y la derecha más hacia el centro, sos de derecha.
Ic.Dc = D
Si sos de una izquierda cristiana = sos de derecha
Icr = D
Si sos de una izquierda que reivindica valores patrióticos basados en la gesta fundadora de una nación, sos de derecha
If = D
Si decís “hay una derecha política y una derecha económica”, sos de derecha.
Dp . De = D
Si te enoja este post = sos de derecha
Pe = D
martes, 27 de marzo de 2007
MI VECINO EL PIQUETERO

La noticia “distorsión ideológica” del día es el corte de luz en los barrios del centro porteño. La empresa de energía eléctrica no responde a los llamados y la gente se enoja hasta el desquicio. Los porteños indignados salieron a protestar con cacerolas, cortando la calle con gomas quemadas.
No podía faltar el vocero del episodio (un hombre joven, barba candado, vestido con una chomba Lacoste blanca y pantalones pinzados) que, ante las cámaras que enfocaban las cubiertas quemadas, se paró como un gallito, sacó pecho y soltó ante el micrófono como quien siempre fue dueño de la pelota:
“La empresa nos tiene que dar alguna solución. Esto que hacemos nosotros no es una manifestación política. Nosotros no somos piqueteros, somos trabajadores que solamente quieren que les devuelvan la luz”
Es inevitable encontrar paralelismos entre esta situación y otra (mucho más grave) ocurrida hace unas semanas entre los desalojados de Villa el Cartón, y la gente de los barrios que debía recibirlos. “Nosotros somos trabajadores”, dijeron los anfitriones (algunos incluso llorando), como excusa para que los desalojados no se quedaran. Imagínense: trabajadores a quienes les ponen un montón de pobres alrededor. Después de blasfemar hasta el paroxismo (dijeron que la mayoría de esos pobres eran unos bolivianos de mierda y, por lo tanto, vagos y ladrones), quemaron los asentamientos, cortaron la calle, incineraron cubiertas, insultaron y lograron lo que querían: echar a los desposeídos de su exclusivo barrio. Nadie quiere tener a un pobre como vecino. Ni siquiera los pobres. Por eso, en cada mísero barrio que les proponía el gobierno como posible lugar donde levantar las precarias viviendas, se armaron manifestaciones enloquecidas para echarlos a patadas, esgrimiendo los relamidos argumentos de "alguien tiene que hacerse cargo, nosotros somos gente humilde y trabajadora". Un trabajador hizo un disparo y estuvo a punto de matar a un pobre. La excusa es que, con los pobres, el barrio se vuelve más inseguro.
Espero que Mauro, Rosa, Ana y los lectores me ayuden a hacer ciertas reflexiones en los comentarios . Por ahora sólo dejo algunas preguntas:
-¿Puede alguien de clase media y con cierta educación ser tan, pero tan, pero tan ignorante para no saber que toda manifestación es política?
-¿El piquetero (según los ojos del vocero de camisita Lacoste) es repudiable por piquetero, o por sus métodos? Si un piquetero corta una calle, está mal, pero ¿está bien si un clase media la corta para pedir luz? ¿Y un piquetero también podría cortarla, en ese caso?
-cuando alguien dice que es “trabajador”, ¿lo hace para que algún funcionario se apiade del sudor y las horas laborales, o para que lo escuche Dios, o porque cree que, por pasar diez horas por día en una fábrica es más ciudadano que un subocupado?
- ¿qué entiende esta gente por “piqueteros”, “político”, “ideológico” y “trabajador”?
-¿No sería bueno que el gobierno de Buenos Aires hiciera un country, con cancha de golf y pileta en cada casa, para cada uno de los ex habitantes de la villa El Cartón? Así no molestan el pudor clase media de nadie.
domingo, 21 de enero de 2007
Son de cuarta

En “Son de Fierro” no pudieron con su genio y el inimputable de Laport se llama “Martín Fierro”, de oficio (no podía ser de otra manera) carnicero. Su hijo (Mariano Martínez) es ciego y profesor de historia, en ese orden.
Si bien las actuaciones son patéticas y los personajes son inverosímiles, vamos a apuntar algunas cuestiones que hacen a un guión desinformado, poco creativo y cargado de un imaginario pro – clase media de los años setenta u ochenta.