sábado, 8 de julio de 2006

EL VIOLINISTA LOCO DE BELGRANO

A alguien le gusta un violín.
Lo escucha, lo disfruta y lo quiere.
Un día compra un violín.
Se viste de violinista.
A todos lados lleva el violín.
Sin embargo nunca puede tocarlo.
Lo tiene lustrado, afinado, flamante, y al alcance de la mano, pero no puede tocarlo.
Se desespera, busca la oportunidad entre la gente, en la soledad de su casa, en un parque de noche.
Siente que es inútil tener un violín si no puede tocarlo.

22 comentarios:

Alberto Giménez Arnau dijo...

Coincido plenamente, don Restelli (aunque no sé muy bien con qué). Igualmente, la otra vez pensaba en la desgracia que significa el hecho de que es mucho más fácil y se aprende más rápido usar un arma de fuego que tocar un violín.

Alberto Giménez Arnau dijo...

Ah, sorry Gatubellita, te esperé lo más que pude aguantar, pero se ve que esta vez estabas distraída.

Jorge Mux dijo...
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Jorge Mux dijo...

Me hace acordar a la historia del grupo de cumbia Los Manos Larga, quienes después de un terrible accidente en el que sufrieron amputaciones ya no pudieron tocar la guitarra y pasaron a llamarse Los Mankitos.

Gatubellita dijo...

También en El Pianista el protagonizasta estaba solo entre las ruinas de una ciudad con un piano intacto que no podía tocar porque lo descubrían los nazis.

Jorge Mux dijo...

Ah, pero si el tipo realmente tenía amor por la música, hubiera tocado el piano igual...
Los mankitos, pobres, aunque les dejaran cinco mil guitarras y todo el mundo los aplaudiera (incluso los nazis), ya no podían hacer nada. Tampoco podían aplaudir.

Jorge Mux dijo...

Aclaremos que Los mankitos se transformó en el primer grupo de cumbia coral. El baterista trató de aprender a tocar la batería con otras extremidades, pero no tuvo éxito. Así que se dedicó a vocalizar. Su carrera fue un fracaso y estoy seguro de que ya nadie se acuerda de ellos.

Alberto Giménez Arnau dijo...
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Alberto Giménez Arnau dijo...

Yo me acuerdo bien de los Mankitos, mi papá era un amante de la música coral y cuando tuvo su primer reproductor de CD, el primer CD que se compró era precisamente de los Mankitos. Recuerdo que se pasaba horas extasiado frente a los parlantes, escuchando la calidad digital de los agudos en los platillos de la batería (en esa época el baterista aún no había sufrido el accidente), el conjuro hipnótico del "chiquichín, chiquichín, chiquichín...". Yo cuando él se iba me ponía a escuchar a Los Mankitos a escondidas, pero nunca pude apreciar la calidad de su música. Será que no tengo el gusto musical tan desarrollado.

Seguramente Mux también recordará al famoso dúo de cumbia sinfónica "Los Chikato's", conformado por los gemelos idénticos FB y EF. Este dúo supo hacer de las suyas por el verano del '94 en el circuito VIP de Salliqueló, hasta que se disolvió por un problema de faldas, o por un problema sucedido en La Falda, no recuerdo bien.

Jorge Mux dijo...

Los chikato's, inolvidable grupo. Tenían grandes problemas para cantar porque muchas veces cantaban a espaldas del público, ya que no veían dónde estaban los espectadores. ´
Recuerdo también a "Komo una tappia", el grupo conformado por cinco sorditos que se dedicaba a hacer involuntarias boludeces en el escenario y miraban con desdén y divertimento los instrumentos que tenían delante. El público se mataba de risa. "Komo una tappia" jamás grabó un disco y sus integrantes jamás supieron que eran un grupo musical y que tenían ese nombre.

Jorge Mux dijo...

Señor Giménez Arnau, hay un anacronismo en su relato: antes de sufrir su accidente, los Mankitos eran Los Manos Larga. Su padre debe haber comprado, entonces, un cd de este inolvidable grupo que, antes de la espantosa mutilación, se dedicaba a tocar con gran maestría y amabilidad las partes pudendas de las niñas y de algún que otro joven.

Alberto Giménez Arnau dijo...

Me parece que el disco que compró mi papá era un grandes éxitos de los Mankitos, que sólo traía temas de la época de Los mano larga (porque después no hicieron un puto éxito ni mucho menos).

De Komo una tappia me acuerdo, yo iba a los recitales, pero dejé de ir porque el público con sus risas y gritos no dejaba escuchar nada.

el investigador dijo...

A un señor le gusta la verga.
Ojea los bultos que pasan, se pone nervioso, y quiere comerse por lo menos uno.
Un día chatea con un chongo.
Se compra ropa íntima femenina.
Todos los días recibe fotos del chongo musculoso.
Sin embargo nunca se anima a verlo en persona.
Lo tiene presente, lo tiene caliente y al alcance de la mano, pero no puede tocarlo.
Se desespera, hace citas con el chongo en lugares públicos, en la soledad de su casa, en un parque de noche... pero no va.
Siente que es inútil tener bulto si no puede tocarlo.

El Rector dijo...

A un borracho le gusta el gancia.
Lo huele, lo revuelve y su sed lo necesita.
Una noche se compra una botella de gancia.
A todas partes lleva esa botella.
Sin embargo jamás la abre.
La lleva cerrada, limpia, batida, envasada en origen, pero no la abre.
De a poco deja de tomar otras bebidas, recupera la verticalidad, pero cada vez está peor.
Siente que es inútil tener una botella de gancia si no la puede abrir.

el investigador dijo...

Alguien quiere ser violín.
Acecha muchachas en las chacras, se pajea.
Un día compra un pasamontañas y un perramus, se viste de violin.
A todos lados lleva cuerdas y mordazas.
Sin embargo, nunca viola a nadie.
Hay chicas solas de noche, empleadas domésticas que cruzan las vías y los baldíos, pero no puede acercárceles.
Se desespera, busca la oportunidad entre la gente, en un parque de noche.
Se siente un violín sin orquesta.

Gatubellita dijo...

Una gatita quiere pedir un deseo.
Visita fuentes, velitas de cumpleaños y lámparas con genios adentro.
Un día se le ocurre un deseo pero no lo pide.
Cierra los ojos, pero no lo pide.
Poco a poco todo lo que tiene son cosas que no desea.
Siente que todo es inútil, vuelve de noche y roba las monedas de la fuente.

Gonza! dijo...

maldito violinista, que cuando lo toca saca a relucir a todos los juan carlos blumberg que caga buenos aires,

Alberto Giménez Arnau dijo...

Good point, Gonza; además del violinista, creo que habría que preguntarse qué papel tienen en esto los que ante un violinista loco comienzan a hablar de un aumento del interés por tocar el violín y de la cantidad de vecinos que están molestos porque viven al lado de un violinista que no los deja dormir la siesta y que tal y que cual y de si no será hora de apretarles las clavijas; nunca falta alguno que espera que vuelva el director de orquesta.

Diego dijo...

Parece también que en los conservatorios hay gérmenes de violinistas locos por culpa de esa desición que ha igualado la importancia de todos los instrumentos musicales. No me va a comparar usted a un bombo bien leguero con un violín torcido, dicen los que dicen tener oído absoluto.

Alberto Giménez Arnau dijo...

Yo siempre quise estar en la cabeza del que toca el triángulo en la orquesta sinfónica.

el condor pasota dijo...

tocar el violín está mal, pero peor es tocar el celo como hace un amigo mío

Alberto Giménez Arnau dijo...

Lo peor es tocar el contrabajo y tener un Fiat 600.