domingo, 21 de enero de 2007

Son de cuarta


Tuve el orgullo de ver los primeros capítulos de la nueva serie de verano de Adrián Suar, “Son de Fierro”. Si hubiera que hacer un ranking de las peores telenovelas pseudocomedias del Chueco, esta ocuparía el segundo lugar (el primero, indiscutiblemente, está dado por “Sin Código 2”, y el tercero por la malograda “Pensionados”).
En “Son de Fierro” no pudieron con su genio y el inimputable de Laport se llama “Martín Fierro”, de oficio (no podía ser de otra manera) carnicero. Su hijo (Mariano Martínez) es ciego y profesor de historia, en ese orden.

Si bien las actuaciones son patéticas y los personajes son inverosímiles, vamos a apuntar algunas cuestiones que hacen a un guión desinformado, poco creativo y cargado de un imaginario pro – clase media de los años setenta u ochenta.
Mariano Martínez, ciego y profesor de historia, está buscando trabajo. “Buscando” es un eufemismo, porque jamás se lo ve en la actitud de una persona que busca: en realidad quiere que lo acomoden en el colegio del barrio. Uno debe compadecerse de él porque es ciego y porque, supuestamente, sabe mucho de historia (aunque jamás recurre a sus conocimientos). Pero con esa compasión lo que hace es bastardear la profesión docente: nunca se menciona que, en cualquier instancia, los profesores no son ‘puestos’ por el director de turno, sino que deben hacer una serie de fatigosas burocracias y espureas capacitaciones de posgrado, que a veces duran una década, para poder acceder a trabajar algunas horas aquí y otras allá. A Mariano Martínez, ciego, ni se le pasa por la cabeza esto; él cree que porque es ciego y tuvo buenas notas, le tienen que dar un lugarcito en la docencia.
Pero la desinformación de los guionistas es infinita; cuando el director de la escuela le busca un lugar a Mariano Martínez, ciego, profesor de historia, no le busca horas cátedra: le busca “un puesto”. Error espantoso: no existen “puestos” de profesor; a lo sumo hay “horas”, pocas, mal pagas e inestables (cada año se renuevan, si no es que otro, con mejores antecedentes que uno o con contactos más fluidos, no lo remueve del cargo). Pero todos en la serie insisten con eso del puestito: en el imaginario de los guionistas y de los televidentes, subsiste esa idea de clase media según la cual uno consigue un lugar en el mundo laboral y se olvida para siempre de los problemas económicos y de la inestabilidad en el empleo. Para esta serie, los años noventa nunca existieron.
La figura del director de la escuela del barrio es deplorable (un hombre sin personalidad, incapaz de tomar decisiones), pero la del Director General de Escuelas (personificado por Mario Pasik), si bien comete miles de vicios y es una caricatura de funcionario, no deja de lado algo importante e indiscutible: el cargo de director general no se le da a una persona por su capacidad y su trayectoria en la educación, sino por sus contactos políticos o su comportamiento mafioso. Es el único personaje que, con sus arbitrariedades, vanidades y su fobia a los docentes, se parece en algo a lo que ve cada día un profesor en las escuelas donde trabaja. Ahora bien, entre este funcionario corrupto, puesto a dedo por sus contactos, y Mariano Martínez, ciego, profesor de historia, puesto a dedo por lástima, no hay diferencia.

22 comentarios:

Ana San Marin dijo...

Me convenciste !
La voy a mirar, gracias.

Andrea Bocelli dijo...

Aaaah, bue... Ahora tienen problemas con los cieguitos también.

Mauro A Fernandez dijo...

a mi lo que me gusta es gran hermano
pero le falta algo:
un señor con un cuchillo de hoja grande,
que a los que van perdiendo y saliendo de la casa los abra con ese cuchillo, en canal, desde la entrepierna hasta la garganta, sin apuro
todo en vivo, en cámara muy lenta y contra una pared de plástico blanca

Pool dijo...

Los docentes no deberían ser puestos a dedo por el director pero lamentablemente eso sucede muy seguido...

Bandana dijo...

Gran hermano me aburre muchísimo. Es como si yo tuviera la oportunidad de espiar las veinticuatro horas lo que pasa en la casa del vecino, y el vecino sólo se dedicara a jugar al pool o a estar tirado en una reposera. Además, los diálogos no se oyen bien; muchas veces algunos de ellos hablan en voz baja (porque están complotando para traicionar a alguien) y no se oye lo que dicen porque los otros gritan.

enero dijo...

no entiendo, bandana, la crítica o reseña a la telenovela (crítica según el título optado, reseña descriptiva en su desrrollo)es por que no copia "la realidad", por no ser una "mímesis"?
Acaso Bandana busca una crítica lukácsiana: pareciera decir que la novelita es mala porque no copia los modelos que surgen en lo social.

Bandana dijo...

Eso le decía yo a mi peluquera antes de postear: "voy a hacer una crítica lukacsiana porque esta serie no es una mímesis y no copia 'la realidad' (haciendo las comillas con las manos)". ¡No seas boludo, enero, que te queda una semana de vida!

Mantis dijo...

Yo no se porqué no lo hicieron retrasado, al personaje de Mariano Martínez. Habría resultado creíble, viéndolos a él y al padre que le tocó en la ficción.

Más caricatura que la del escritor que se hizo en "Gasoleros" con el que terminó siendo cornudo, ninguna.

Saludos, Bandana.

Bandana dijo...

Mantis: yo pensé que el personaje de Mariano Martínez era ciego y retrasado, aunque no lo dije por ese prurito social que una tiene con las personas con problemas mentales.

Pool: de una vez y para siempre: en TODOS lados las personas son puestas a dedo. A veces se finge un examen, un concurso o un elogio desmedido a la capacidad laboral, pero en el fondo lo que vale es que quienes tienen el poder decidan "este sí", "este no".

luciano s. dijo...

Bandana:

1) ¿Ud. es profesora de historia?
2) El moribundo Enero critica su crítica lukacsiana. Pues bien, me temo que hay que hacerle una pequeña salvedad. Estas seriecitas, al parecer, ESTÁN HECHAS con la intención de copiar ciertos códigos de la sociedad (de ahí que aparezca la serie llamada "Sin Código", jajaja). No en vano salieron "Son de diez" (que no he visto a nadie recordarla y que tiene un nombre sospechosamente parecido con ésta, en la que actuaba Claudio garcía Satur), Gasoleros, Los Roldán, etc. Ahora bien, la intención está, pero no lo hacen bien. En primer lugar, porque se creen que trabajar en colegios o universidades es básicamente lo mismo que trabajar en una empresa. ¡No es así! En segundo lugar, porque, si bien ellos se la dan de mostrar la cotidianeidad de la clase media, no lo hacen con la intención de mostrar las falencias del sistema y aspirar a una crítica o impulsar a un cambio, al menos desde la actitud individual. Lo que quiero decir es: no hay protesta social. Sirve como entretenimiento efímero, para pasarla bien un rato o chusmear entre viejas o entre amigos que se la pasan recordando series de los '80. En tercer lugar, como bien dice Ud., Bandana, actúan horrible.

Pónganse las pilas que me tienen podrido con este tipo de series.

(Me gustó su pelotudo juego de palabras: en vez de "Son de fierro", Ud. puso "Son de cuarta".)

Bandana dijo...

Luciano: usted parece entender lo que se dice entre líneas, o lo que se quiso decir. El punto es que, si bien la docencia no debería manejarse como una empresa, existe en el imaginario social de la clase media la idea de que sí se maneja así, de que todo es un gran mercado, con puestos laborales, jefes que señalan con el dedo y dicen "este sí, este no", sumados a una visión romántica de las relaciones laborales y sociales que jamás existió en la práctica. Lo que hace esta serie es reforzar esa idea; hacernos creer que está bien que alguien digite un cargo, hacernos creer que el trabajo docente es un problema de mercado, con puestos laborales y un inapelable verticalismo de gestión. Porque en esta serie, como en las demás, el punto es que parece que (salvo por uno o dos a quienes se los caricaturiza como "corruptos") todo funciona.

regio dijo...

Esta serie como tantas otras tienen solo una mínima cuota de realismo, y es esa de que todo funciona. Bandana, lamento comunicarle q si bien las cosas no son como las muestra la serie, lo q sí es asi es q todo funciona. Puede q no le guste la manera en que funciona pero creer q el sistema no funciona es una inocentada.
Funciona a la perfección! no verlo es sube4stimar al enemigo.

PD: Este tal Lukacs es geoge? el de los FX interestelares?

rivadavia dijo...

acaso con el violeta se redujo la cantidad de columnistas de este blog?

eso

me pregunto

Bandana dijo...

Regio: "Todo funciona" puede entenderse de varias maneras. Elegiste una de las maneras que yo no había elegido. Pero entiendo y comparto tu punto de vista. Yo quise decir "todo funciona como si las cosas estuvieran bien como están".
Creer que las cosas están bien como están es una inocentada.

pool dijo...

Y que pensará Pichuqui Mendizábal?

luciano s. dijo...

Quizá la cuota de realismo que aporte esta telenovela es: que tener una carnicería es mucho más redituable económicamente que dedicarse a la docencia. Los guionistas saben a qué sector de la sociedad le van a ofrecer su "producto" (así llama Suar a sus telenovelas).

el hinchaquinotos dijo...

Otra cosa: ¿Por qué un ciego siempre tiene que estar triste porque es ciego, incluso cuando sale en las fotos? A juzgar por la cara de Mariano Martínez en la foto... (siempre me lo confundo con Nicolás Cabrón, perdón, Cabré)

virus dijo...

¿Y por qué siempre mirando para otro lado? ¿Los ciegos nunca aciertan para dónde está la cámara que les va a sacar fotos?

RATACAN dijo...

Bandana, RATACAN tiene nuevo staff... y ahora promete más que antes. Te invitamos a que nos visites, sabemos que has ratacaneado a más de un pseudotravesti. Muchas gracias.

Juan Manuel dijo...

Bandan: La respuesta a lo del Lukacs, buenisima! de lo mejor que he leido en blogs (y ultimamente me dedico a leer muchos!!).
Son de Fierro tiene justificada la existencia solo por ese post!

Juan Manuel dijo...

Bandan: La respuesta a lo del Lukacs, buenisima! de lo mejor que he leido en blogs (y ultimamente me dedico a leer muchos!!).
Son de Fierro tiene justificada la existencia solo por ese post!

Anónimo dijo...

El problema básico es que una serie televisiva es un "producto", no una "obra". Está pensada con fines económicos principalmente, no le podemos pedir calidad artística. No la producen mesenas, sino individuos con chuecos intereses.