lunes, 17 de julio de 2006

Matrix Reembolutions

Me gustaría poder hacer una crítica sincera, pero...

Matrix (la primera parte) me pareció genial, "de culto", llena de ideas estimulantes, una de esas pelis que uno dice "¿por qué a mí no se me ocurren cosas así?" y que no molesta volver a ver las veces que sean.

Dicen que segundas partes nunca son buenas (excepto en el caso del Padrino, donde cada parte es mejor que la anterior; y la tercera es la mejor de todas). Si los hermanos Wachowski se hubieran abstenido de continuar la saga, la cosa quedaba bien, pero o bien sintieron necesidad de dar explicaciones que nadie les pedía (no aclare que enturbia, dan ganas de decirles) o bien (me parece más probable) vieron el filón, calcularon rápidamente la cantidad de metálico que se añadiría a sus ya abultadas cuentas bancarias y nos propinaron una Matrix "recargada" de detalles innecesarios; que las escenas de interiores en Zion, que el Merovingio, que el arquitecto, que los poderes especiales de Neo, que la mar en coche; todo en medio de la superabundancia de efectos especiales que de unos años a esta parte reemplazó a la inteligencia y a la capacidad de contar historias en el cine mainstream anglosajón. Lo único rescatable de la película para mí son los escasos minutos de la "rave" en Zion (evidentemente, un guiño puesto para ganarse al público destinatario de la serie). Salí del cine con el firme propósito de no ver la tercera parte.

Ayer andaba aburrido y se me ocurrió meterme en un video a ver si encontraba algo. Puesto a elegir entre volver a ver alguna peli buena o arriesgarme con alguna comedia romántica, un policial o una de terror que no hubiera visto, decidí sacarme las dudas y ver de una vez por todas la tercera de Matrix.

Y me gustaría poder hacer una crítica sincera, pero... no llegué ni a la mitad. Qué quieren que les diga, me aburrí. Me embolé. Saqué el DVD más o menos por la escena donde Morfeo* y los suyos se están alistando para ir a combatir con las máquinas, mientras Neo se la lleva a Trinity en otra nave de combate (no hay nada que hacer, nada como un buen vehículo para tener levante) y encuentran siempre alguna excusa para abrazarse apasionadamente como noviecitos-hermanos-amantes andróginos que son los dos.

O sea; no sé cómo termina la película, ni me interesa. No me cuenten el final que creo que lo puedo adivinar, a ver: ¿ganaron los buenos, no? Al agente Smith y sus infinitos clones lo formatearon, lo deletearon, lo devirusaron... ¡o se hizo bueno! Neo y Trinity sobreviven, pero se muere Morfeo (o la Pitonisa, era boleta desde el principio), alguien tiene que morir. ¿Ando muy errado?

Por si no se dieron cuenta todavía: el cine de acción no es para mí. Con decirles que me aburrí como una ostra con El Señor de los Anillos.

Bueno, ya dije lo que tenía que decir... ahora sólo me queda apretar los dientes, segregar adrenalina, activar el instinto de "pelea o huye" y esperar. Cuando quiera, Mauro.

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*En el contexto de la tercera parte, el nombre Morfeo adquiere para mí connotaciones especiales.

20 comentarios:

Ana San Marin dijo...

La primera es tan mala como las demás, solo que tiene la ventaja de ser la inicial y quedarse con la novedad. Pero si el orden hubiera sido inverso se estaría diciendo que la peor es la UNO, que el producto fue empeorando, y que abusaron del ambicioso (e incosistente)argumento.

Es una película para frikis que gustan de masturbarse con mangas pornos japoneses protagonizadas por dibujadas niñas de ojos grandes y tetas enormes.

No sé cómo pudiste poner en el mismo post una comparación con el Padrino. Deberías pedir perdón colagado de las bolas mediante una cadena caliente o comerte en público el DVD de Matrix 3.

Alberto Giménez Arnau dijo...

Yo esperaba que fuera Mauro Fernández el que abriera el fuego... ésta es una maniobra distractiva. O alguien se está haciendo el vivo. Sepan que me saqué 9,50 en Análisis del discurso I, II y III y hay algo en la redacción del comentario anterior (además del hecho de que Ana San Marín dispone de contraseña en Blogger, ¿por qué no la usó? que me hace sospechar de la identidad del autor. En fin.

El DVD de Matrix 3 no lo puedo comer en público porque lo tengo que devolver.

Desearía a la señora o señorita San Marín me aclare cómo es eso de colgarse de las bolas mediante una cadena caliente, porque no termino de entenderlo: ¿por qué la cadena tiene que estar caliente? ¿Es menos doloroso si está fría?

Veo y doblo: Matrix uno está objetivamente buena, qué joder. Eso y Animatrix (coincido con esteban que publicó algo en otro hilo de este blog) es lo único bueno que hicieron los Wachowski.

Jorge Mux dijo...

Matrix 1 no me gustó demasiado. La historia era sostenible y consistente, pero no terminé de entender por qué era necesario un Elegido o algo por el estilo. Esa mezcla de tecnología con misticismo, que puede quedar muy bien (una tecnología perfecta no se distingue de la magia, dijo Arthur Clarke), me parece que fue mal usada. Pero la historia, aunque simple, no me pareció inconsistente.

Matrix II fue un despliegue de explicaciones innecesarias, de personajes sin peso y de falsas intrigas. Lo peor (en eso no coincido con Esteban) me pareció esa rave en Zion. Casi tan malo como eso fue el despliegue de profesionales con mayúsculas que tenían claves inoperantes: el Ferroviario, el Arquitecto (hay algunos etcéteras más). Cada tanto sale la veta metafísica y a Neo le da por hacerse el George Berkeley. Los Wachowski creyeron que estaban haciendo un clásico y por eso se permitían coquetear con algunos pensamientos extravagantes.

Matrix III, aunque Giménez Arnau no terminó de verla, me parece que se convirtió en una película de acción. Casi nada de cuestiones metafísicas (qué es lo real; cuándo estoy en la Matrix; todo no será una gran Matrix, etc.) En tanto película de acción no es mala. Y los efectos especiales hacen algo interesantísimo cerca del final, cuando luchan los robots operados por humanos contra los calamares y perforadores de las máquinas. El final no está mal, aunque ahí sí aparece la cuestión mística. Trinity muere y Neo queda ciego.

Animatrix me pareció espectacular.

Bandana dijo...

Estimado Giménez Arnau: Recién hoy caigo en la cuenta de que los comentarios a su post sobre la película "ser digno de ser" siguieron acumulándose. Cuando yo dejé de comentar, iban por el veintiocho y ya tiene cuarenta y cuatro. Me perdí de interesantes discusiones.

Mauro A Fernandez dijo...

no no, che... ana es ana...
yo el travestismo lo dejo para los jueves a la madrugada.
vi matix 1 nomás, y me aburrió un poco pero no tanto.
no me pareció gran cosa, aunque tal vez haya tomado algún apunte que quedó en un rígido que se me quemó, porque la ciencia ficción me interesa como narrativa de especulación sociopolítica.
la 3 la están dando ahora? si un día voy al cine y no sé que ver, entro. pero básicamente, no me atrae el asunto.
asique por el momento no tengo mucho que decir al respecto.

Alberto Giménez Arnau dijo...
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Alberto Giménez Arnau dijo...

Aviseme en qué esquina para los jueves a la madrugada, Fernández, que lo/la paso a buscar y nos vamos de parranda.

La 3 no la están dando en ningún cine porteño que yo sepa, yo la alquilé en DVD (que ahora mismo tengo que ir a devolver, me cacho).

Justamente coincido con usted en que lo más interesante de Matrix uno es su costado de especulación sociopolítica.

Hablando de coincidencias: usted ya no me discute como antes. No es el mismo, no sé qué le pasa; ¿ya no le desagrado? ¿Mis comentarios ya no encienden el fuego de su burlona pasión por la contradicción? ¿O será que anda en otros blogs discutiendo con otros y después cuando viene a casa ya no tiene energías para discutir conmigo? Digamelo a la cara Fernández, puedo tolerar cualquier cosa, menos que me engañe.

Juan dijo...

Coincido con todo lo que decis. Pero no entiendo como puede ser que varias de las personas que dejaron sus comentarios aca, digan que directamente la uno no les gusto y despues comenten la 2 y la 3, si no te gusta la primera pelicula, para que carajo ves las otras 2 que tampoco te van a gustar. Es todo.
si quieren responderme algo: www.fotolog.com/clubdelos5

Bandana dijo...

¿Quién dijo que tampoco te van a gustar? Segundas partes pueden ser mejores que las primeras.

Alberto Giménez Arnau dijo...

Buena la apreciación de Juan; personalmente, el cine no es para mí sólo entretenimiento; es decir, es un modo de entretenimiento, pero excede eso. Tengo con el cine una relación vocacional, confesional, devocional, cuasi profesional (casi te diría que para mí el cine es mucho más real que la vida: hiperrealismo en latas). No voy al cine nada más a pasar el rato (que por cierto, lo hago), sino para poder después opinar sobre la película. En esta tesitura, ver películas malas o que uno sospecha antes de ir a verlas que pueden ser malas es parte del placer de ver Cine (notar el deliberado uso de mayúsculas). Por eso no pude evitar ver (a medias) Matrix III y (entera) V de venganza, ambas de los hermanos Wachowski, aún cuando sabía de algún modo que no me iban a gustar. (Claro que mi devoción tiene límites: no hay modo de que me convenzan de ir a ver Los bañeros III, y es difícil que me vean por el cine viendo una peli de Van Damme, Stallone o similares.)

fede dijo...

Revolutions es muy buena a mi juicios, limpia todo el reto mistik y pone de nuevo la accion en primer plano, sobre todo esa gran batalla brillante. la 1 no me copa demasiado, pero es buena claro y la 2 es un embrollo. viva la revolucion...desde la cama.
el señor de los anillos no vi ninguna y tampoco quiero, no me copa la fantasia.

Mauro A Fernandez dijo...

no se hace cuánto, cuando se estrenó el sr de los aniyos,escribí una crítica para una revisteja sureña
capás cabe aqui:

El Señor de los Anillos (parte I)
Fea película

"Hay que ir bien de porro -me dijo un pibe- si no, se hace pesada". Algunos lo admiten y otros no, pero todos se aburren en el cine. Los fanáticos de Tolkien jamás darían el brazo a torcer: nada que tenga relación con el culto es cuestionable. Tampoco reconocerán el propio tedio los que se han dejado convencer por la prédica publicitaria: "si va a ganar todos esos Oscares, debe ser buena". Otras películas de tres o más horas ("Querelle", de Fasbinder, cualquiera de la serie de "El Padrino", de Coppola) se han dejado ver con gusto; no se trata entonces de los límites naturales de la atención humana.

El Señor de los Anillos tiene un sonido elaborado y fantástico: nada suena como sonaría "naturalmente", suena -sin embargo- mejor. Los cascos de los caballos se oyen como un millar de Panzers que se acercan, las flechas sumban como Mirages, cada piedrita cae como los deshielos del glaciar Perito Moreno. Las escenas están redundantemente subrayadas en su sentido por efectos sonoros, detrás de la fuerza que la línea dramática no consigue. Una música cuya grandilocuencia supermánica asfixia su propio color celta resalta -otra vez- lo resaltado.

Casi todas las escenas de esta película tienen una forma y carga dramática equivalente. Los buenos se van enfrentando con malos vestidos de diversas maneras en diversos paisajes magníficamente fotografiados. Con un poco de esfuerzo y tomándose más o menos la misma cantidad de minutos en cada caso, los buenos salen victoriosos. Faltan matices, no hay anticlimas, falta tensión narrativa. Es ésta una debilidad del guión y -por lo tanto- de la edición. ¿En qué momento y de qué manera se suspende la acción para despertar en el espectador el deseo de más? La edición descuida el devenir de los acontecimientos, pero atiende a las escenas de lucha con criterio de videoclip. En cada plano hay cuadros dignos de una buena historieta, pero los planos se reúnen con criterios pobres. En el sistema económico de una narración ¿cómo se recorta un encuadre, qué se oculta, cómo se vela un plano, cómo se avanza o retrocede en el orden de las escenas para que el espectador se meta allí en busca del misterio ausente? En lugar de una épica bien contada, se nos ofrece aquí una sucesión de golpes más bien bajos (Los héroes hobbit miden un metro).

Poco se "cuenta" en esta versión del viejo best seller de Tolkien. El libro es un minucioso cuento de hadas, un mundo cerrado de esos que hacen que el lector se enriede en la telaraña preciosa de su propia ingenuidad. El complejo mundo literario del filólogo inglés (elementos de la mitolología europea obsesivamente reelaborados en clave cristiana, la fascinación de la magia como hilo conductor) ha quedado aquí aplastado por el cuerpo perfecto de un Troll, rebanado en parejas rodajas por las espadas más lindas que hayas visto en película alguna, obnubilado por bellas postales retocadas de Nueva Zelandia.

La producción no ha querido contrariar a los miles de clubes de fanáticos que el libro tiene en todo el mundo. Cada población de la Tierra Media y alrededores -elfos, orcos, enanos, hombres, hobbits, etc- ha sido tratada a conciencia como una cultura autónoma con su carácter específico, sus modos de vida, su hábitat, su vestimenta, la lengua esbozada por Tolkien para cada una... Si la atención prioritaria a los detalles pudiera sostener una película necesariamente narrativa, esta merecería las mejores críticas.

Cada tomo de la trilogía de El Señor de los Anillos ha sido volcado en un filme, y los tres fueron rodados simultáneamente.Tal vez, el complicadísimo diseño de producción necesario para tamaña empresa haya hecho que el director Peter Jackson no pudiera darle a cada obra la independencia necesaria: el bosque, en este caso, como problema para ver el árbol. Si consideramos la obra completa de Jackson, quizá debería insistir el director en la línea de sus primeros trabajos. El humor negro para adolescentes, kitch y obsceno, le daba resultados un poco mejores (Ver "Mal gusto").

Una hipótesis marginal improbable: no es posible hacer una película que sugiera con acierto el arte -"menor" y preciso- de Tolkien. Las extensas descripciones y pinturas de personajes, la morosidad topográfica, la longitud del peregrinaje constante, son dispositivos necesarios para la construcción del clima dramático. Estos elementos constituyen de tal manera el relato, que la restricción temporal que el cine impone en relación al tiempo propio de la lectura literaria vendría a matar lo escencial (Tal vez Kurosawa, en su mejor momento, podría haber hecho una buena versión de "El Señor de los Anillos", de diez horas de duración). Este problema de intento de traducción fallido ocurre tambien con el "realismo mágico": las películas inspiradas en la idea de García Márquez y sus hijas bobas (Allende, Esquivel) se sienten por lo menos tan mal como las peores traducciones españolas de literatura anglosajona.

Como sea, casi cualquier historia puede dar lugar a una buena o mala película, el cine no es literatura. De la abundante obra de Tolkien podría salir algo mejor. Habrá en el futuro nuevas versiones, para las que se proponen otros directores: George Lucaks (La impecable saga de "La Guerra de las Galaxias" debe bastante al imaginario tolkieniano), Steven Spilberg o -mejor- alguno de sus vástagos (¿Joe Dante?, ¿Zemeckis?), William Friedkin (¿vive todavía el director de "Cristine"?), Tim Burton (los caballos siniestros de "El Señor..." se escaparon de "La leyenda del jinete sin cabeza" de Burton). Lo mejor sería que la filmara Lucaks con guión de Burton, o viceversa.

Imaginemos, ya que está, una versión de (muy) bajo presupuesto rodada en Argentina (de geografía muy parecida a Nueva Zelandia) y producida por el enano Suar, bajo la atenta dirección de Jorge Polaco (¿un delicado elfo?), con la participación estelar de Pablo Codevila (de aspecto claramente hobbit) en el papel de Frodo. Para la redacción del guión se invitaría a Sergio Bizzio y a Laiseca (un orco y un mago, respectivamente).

Finalmente, una pregunta inevitable: ¿por qué -más allá de las imposiciones del mercado- tienen éxito hoy libros y películas como esta o Harry Potter, o espantosas series de tv como Witchblade y Charmed, cuyo tema central es la magia?. Pueden pensarse motivos, pero se trata de un asunto que excede los alcances de una crítica cinematográfica. De paso: en este film, Tolkien ha perdido magia, el tema es apenas de superficie. Ejercicio: suprima el espectador de su atención las partes en que se habla del enigmático anillo o se lo muestra, y verá que nada cambia (Con la ventaja de abreviar el tedio). Queda la lucha entre los dos magos, que bien podrían pelearse a piñas en lugar de invocar energías cósmicas.

Jorge Mux dijo...

Me enantó la crítica de Mauro.
Coincido con que Tim Burton podría haber hecho el guión y, de paso, la película, mucho mejor que Peter Jackson.
De todos modos, no soy fanático de Tolkien ni he leído "El Señor de Los Anillos", y sin embargo las tres películas me han gustado bastante. El final era predecible y todas las luchas ya tenían a un claro vencedor. Pero no me topé ese tedio del que habla Mauro. Quizás sea por mi forma de ver cine, que en todos los casos es una forma de exacerbar mis sentidos (la película, tal como muy bien lo detalla Mauro, hace precisamente eso). Reconozco que no es la mejor manera de ver cine, como tampoco es la mejor manera de escuchar música.

Anónimo dijo...

A Fede no le copa la fantasia, estaria bueno aclararle que Matrix no era cierto, por mas que se pueda creer que si.

Bandana dijo...

¿Cómo sabe usted, usuario anónimo, que Matrix no es cierto?

Alberto Giménez Arnau dijo...

Creo que Fede se refería a la fantasía como género. Queda claro el problema de determinar si:

a) la fantasía y la ciencia ficción son géneros distintos (algunos opinan que sí otros no saben distinguir entre ambas o a lo sumo consideran la CF un subgénero fantástico; yo tiendo a opinar que son géneros distintos pero relacionados); y

b) si Matrix es fantasía o ciencia ficción (yo opino que al menos la uno es ciencia ficción, ya que hay un intento de dar una explicación racional y con ingredientes tecnológicos de una realidad imaginaria/especulativa (y eso es típico de la CF). Es más, diría que Matrix I es "buena CF" (el argumento tal vez le hubiera gustado a Philip K. Dick).

Es interesante ver cómo cada película de la trilogía de Matrix pareciera estar destinada a públicos con distintos intereses: a Fede y a Bandana les gustó más la 3 por considerarlas buenas películas de acción, a mí me gustó más la uno porque prefiero los argumentos especulativos a la acción por sí misma.

Alberto Giménez Arnau dijo...

En el primer párrafo de mi comentario anterior, quise decir: "queda, claro, el problema de determinar...". Me da pereza editar el comentario. Sorry

Alberto Giménez Arnau dijo...

También me encantó la crítica de Mauro a "El Señor de los Anillos". Noblesse oblige.

fede dijo...

exactamente alberto, la fantasia como genero nunca me intereso, la SF me gusta pero solo en filmes, nunca la lei salvo a dick que quiza rompe el genero (lo supongo, porque no lo conozco). el "argumento" de matrix ya estaba en el aire, pero sobre todo en la pagina de "the invisibles" de grant morrison.

Anónimo dijo...

Y si, la saga de matrix es una pedorrada innecesaria. La escena de la rave de Zion es una de la que más risa me dió, todos en cámara lenta, negritos lindos, calentitos y sudados y de abdominales perfectos. Se ve que los Wachoski en su juventud se quedaban pajeándose en casa, mientras los demás se iban a la disco, así idealizaron la perfecta dicoteca/orgía, que también aparece en la tres, pero un toque más sadomasoquista (un chabón baila alocadamente agarrando los aros de los pezones de su pareja, ah, en cámara lenta).
Me desperté cuando apareció´Mónica Belucci, y después me volví al sobre.